Una Caleña en Rodas

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El Viejo Continente, mi nuevo mundo Imprimir E-mail
Escrito por Diana Urrego   

Mi última Navidad y Año Nuevo en Cali, de soltera, trascurrieron de manera inolvidable.  Me sentí de verdad como si en Cali estuviera pasando vacaciones y entre despedida y despedida, me di tantas rumbeadas como pude.  Cali, como siempre, estaba llena de gente y la feria la sentí más alegre que muchos otros años.  Llegó entonces enero del 1999 y mi partida era como el 17 o el 19 pues como les conté, me quedaría en Miami una semanita quemando los últimos cohetes.

La visita en Miami fue deliciosa pero, a diferencia de otras ocasiones, ya mi compañera de rumbas (mi prima Sussy) estaba casada y tenía una niña pequeñita preciosa, Gabriella la futbolista.  Me hospedé en su linda casa nueva y me la pasé comprando ropa y contando una y mil veces la historia del griego loco con el que planeaba casarme.  Se repitieron las reacciones que viví en Cali con mis amigos y familiares pero en general otra vez sentí apoyo incondicional.  Incluso se me confirmó la oferta de que si no me gustaba mi vida en Rodas, haría la familia junto con los amigos, una colecta - con venta de empanadas o lo que fuera - para pagarme el pasaje de regreso.. ja!

El día de mi partida hablé con Cali y con Rodas por teléfono y me sentía plena, llena de optimismo y excitación.  Luego en los aviones, rendida y muerta de sueño.  Yanni tenía planeado que un amigo suyo me recogiera y me llevara del aeropuerto internacional al doméstico.  Actualmente hay uno solo y no es necesario movilizarse como también ocurre con algunas aerolíneas en Bogotá, no?  Ese amigo me esperaba, su nombre era Akis y no olvido su amabilidad y su inglés de fuerte acento pero más que suficiente para sentirme bienvenida.  En menos de 3 horas ya estaba en el vuelo con destino a Rodas.

Recuerdo claramente cómo me impresionó el idioma.  Cuando el piloto se dirige a los pasajeros, dice siempre más o menos las mismas cosas pero en esta ocasión, las decía en griego!! Dicho vuelo de sólo 40 minutos se me hizo más corto de lo que era porque mi deseo más desesperado era de refrescarme después de tantas horas con la misma ropa y maquillaje pasado.  En fin, aterrizamos en el aeropuerto de Rodas y ya me sentía en tierra extraña.  ¿Saben esa diferencia que se siente entre el aeropuerto de la capital -cualquiera que sea- donde hay todavía gente de todos los lugares del mundo y luego se llega al aeropuerto provincial y todos los rostros parecen pertenecer a la misma familia?

Pues bien, eso fue exactamente lo que me pasó a mí.  No exagero.  Yanni había invitado a TODA su familia y no me refiero solamente a sus padres, su hermana, cuñado, sobrina, primos, etc.  Había invitado a más de 30 personas a las que -luego me enteré- llamó expresamente por teléfono para que lo acompañaran en mi recibimiento.  No había menos de 35 pares de ojos mirándome de arriba a abajo y sonriendo mientras esperaban para abrazarme y darme los dos besos de rigor -uno en cada recalentado cachete- cuando vi a Yanni que sobresalía entre todos por su sonrisa total y su gigante ramo de flores.  Anecdóticamente recuerdo que en mi vuelo venía un personaje conocidísimo de Rodas.  Jenny, una travesti (o se dice "un" travesti?) que después de muchas operaciones excepto "la" operación se transformó en una atractiva chica.  Ella y yo nos miramos un instante cuando entrábamos en el aeropuerto desde el avión y noté que como tomaban fotos, ella empezó a posar y a sonreir mirando para todos lados.  ¿Cuál no sería su sorpresa al comprender que tanta algarabía no era por ella?

Esa fue la primera sorpresa que me tenía Yanni al llegar a Rodas.  El interés de su familia al aceptar la invitación al aeropuerto no era porque los rodios nunca vean turistas latinoamericanos, no!  Están más que acostumbrados a la gente de todos los colores y sabores.  Simplemente su familia quería saber quién era esa mujer que había hecho que Yanni se emocionara tanto como para invitarlos a un aeropuerto.  No dudo, claro está, que la mayor motivación era la curiosidad.  No los culpo.  ¿Qué sabían ellos de mí? tanto como yo de ellos: casi nada.  Luego me contó un pajarito que esperaban verme llegar con una melena negra tan alta como la de Celia Cruz; una minifalda de boleros color rojo y unas plataformas que permitirían hacer más visible el espectáculo de caderas caribeñas.  En eso, los decepcioné, estoy segura.

Continuará... 

 
Comments (3)
Me acuerdo ese día...
3 Viernes, 07 de Marzo de 2008 09:55
Yannis Yannas
Si, cuando llegaste, yo me sentí el hombre mas feliz en el mundo. Y unos días antes me caí de mi moto, afortunadamente no me paso nada. Solamente una mano torcida.. Y todos nos fuimos para la casa, y tu y yo nos sentamos en la escalera, la que conduce al los cuartos, a charlar.

Yannis
me dio muchisima risa...
2 Jueves, 06 de Marzo de 2008 04:57
juan y elsa
negrita, me imagino la cara del travesti.. se quedo vestido y alborotado ante tanto "flash"jaja,y lo mas tenaz..que no ersn para el!!jaja.
ve, me acuerdo el video que nos enseñaste en alguna ocasion de tu llegada..estabas tan linda y tan elegante..nada que ver con la minifalda que esperaban!!,se quedaron con el ojo cuadrado cuando te vieron,creo que hasta ibas con un super abrigo cierto???..te veias tan guapa...mmm y diria yanni,..todo esto es para mi??? je.je....besos para todos..
Hola
1 Jueves, 06 de Marzo de 2008 01:20
gloria isabel roldan
Resucitaste que gusto volver a leer tu blog.
Ya te estabamos extrañando.
Saludos.
Gloria Isabel Roldàn
 
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