Una Caleña en Rodas

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Perdidos en la Traducción Imprimir Correo electrónico
Escrito por Diana Urrego   

En las historias de amor que no son cuentos de hadas, el matrimonio es un paraíso difícil de mantener y, cuando es entre personas que han nacido y crecido en diferentes continentes, trae consigo algunos obstáculos.  Todos los casados estarán de acuerdo en que el matrimonio es una empresa en la que tiene que trabajar tanto el uno como el otro.  Todos los departamentos deben estar bien gerenciados y ante todo, debe haber buena comunicación.

Pues como hasta ahora no he dicho nada nuevo, recordemos que el idioma entre Yanni y yo era el inglés.  Muy pronto empecé eso sí a aprender el griego pues no me dejaba tranquila la ignorancia de lo que decía el de al lado después de mirarme y sonreir...  No hay nada peor que estar "gringo" delante de personas que son ahora miembros de la familia, no? Entonces hablaré de mi marido y anfitrión.  Demostró una capacidad infinita para complacerme y permitirme conocer todas mis opciones dentro de mi nuevo ambiente.  Aceptó desde el principio que la hora del almuerzo en Cali (entre 12 y 1 de la tarde) era más práctica y saludable así que la adoptó desde el principio. Los rodios, como la mayoría de los griegos, almuerzan más o menos a las 2:30 pm. También me invitó a hacer todos los cambios que quisiera en su casa que ahora era también mi casa.

A pesar de todos lo regalos que recibimos en el matrimonio, que fue realmente pequeño e íntimo con apenas 200 invitados a la ceremonia y cincuenta a la recepción, empezó una serie de compras de las cosas que necesitaría la nueva familia.  Entre la cocina de Cali que nunca pisé porque no me interesaba perturbar el trabajo de la empleada del servicio que tuviéramos y la cocina de mi nueva casa, me encontré aterrizando en un nuevo planeta desconocido para mí.  Recuerdo con nostalgia que Yanni tenía el apartamento completamente equipado pero él insistía en comprar cosas que me gustaran a mí.  Después de su divorcio, todo lo que tenía era viejo aunque de muy buena calidad.  

Volviendo al tema del idioma, muy pronto me di cuenta de que tenía que aprender el griego inmediatamente.  Difícil tarea a los 33 años pero gracias al gran contacto y a algunas lecciones, empecé a comunicarme.  Lo que no esperaba encontrar en esos días era tantos gestos y expresiones faciales que me eran totalmente imposibles de interpretar.  Una vez fuimos a hacer unas compras en el supermercado y le pregunté a Yanni si podíamos comprar ahí un CD de música griega.  La respuesta de Yanni fue la siguiente, descrita de la mejor manera posible:  levantamiento de cabeza como quien va a decir un "sí" contundente; levantamiento de cejas como a quien le van a echar gotas en los ojos; ojos entrecerrados; boca seria y sonido de la lengua que golpea el paladar un instante como quien dice "no" muchas veces, sin hablar.  ¿Mi interpretación expresada en palabras no dichas? "A mí qué me importa?" o "¿Qué pendejadas estás diciendo?".  Sobra decirles que quise matarlo.  Se me arruinó el paseo y cuando llegamos a la casa era tan evidente mi ira que me preguntó qué me pasaba.  Yo por mi parte empecé a decir bestialidades como que YO podría comprar el CD en cualquier otro momento y en cualquier otra parte, sin su ayuda ni compañía.

Después de una conversación que rayó con pelea logramos entender qué había pasado.  Yanni no podía entender qué me había disgustado tanto y yo no soportaba que él no entendiera que su "desprecio" en el supermercado me había hecho sentir muy mal.  En resumen, el gesto que describí en el párrafo pasado es el utilizado para decir "no".  Yanni consideró que un supermercado no era el lugar para comprar música y simplemente me dijo que "no" con los ojos, la boca, etc. pero sin desprecio ni mucho menos.  Pronto aprendí que es el gesto más común desde niños de la edad de mi hijo (Giorgos es el primero que lo usa para no tener que contestarle a alguien con palabras) y hasta menores para decir que "no".  Confieso que fue difícil no sentirme ofendida pues a una caleña montañera le cuesta mucho cambiar su interpretación de un gesto que en su país es de desprecio -o casi que un gesto inexistente, la verdad sea dicha- y aceptarlo como un simple "no".

Continuará... 

 
Comments (2)
Hola.
2 Jueves 27 de Marzo de 2008 19:31
gloria isabel roldan
Animo siga divirtiendonos con tan bellas historias.
Saludos.

Gloria Isabel Roldàn V.
hola
1 Martes 25 de Marzo de 2008 15:15
SUSSY
Te habias perdido querida ya extranaba yo las historias.. bueno te cuento que no podemos ir muy lejos Jaime Ecuatoriano y yo Colombiana y hay veces que gestos y cosas que se dicen asi sea en el mismo idioma son distintas tambien asi que I know where you are comming from..ja,aj,aj,,, besitos a todos por alla espero allan tenido una feliz semana santa...agapimu!!!!
 
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