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Escrito por Diana Urrego
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Han pasado muchos días desde que escribí por última vez y sé que mis lectores más fieles se han quejado de mi ausencia. Eso me da placer por una parte, pero también me siento culpable con ustedes. Mi portátil se está cansando; tiene más de cinco años y empieza a portarse mal, pero aquí seguiré aunque me toque cambiarlo por un pc prestado que ya me ofreció mi marido de su oficina.
La historia de amor -la nuestra- que les he estado contando una vez más (la mayoría de ustedes ya la conocían) continua hasta el presente. Sin embargo, no los voy a engañar parando la narración donde quedamos en la boda y concluyéndola con un "y fueron felices como perdices...". Tengo de verdad muchas historias que estoy segura de compartir con muchas otras parejas interculturales y esas son las que hacen mi vida tan interesante y divertida. No hay que ser un espía o trabajar con misiones tan complejas como descubrir nuevos planetas en el universo, no? Una vivencia inolvidable durante mi primera semana en Rodas la tuve el día que conocí a Georgia. Georgia es la hija que Yanni tuvo de su primer matrimonio y que cuando yo llegué tenía un poco menos de ocho años. Fue unos tres días después de mi llegada y Yanni tenía que recogerla en su escuela primaria. Yo sentía mucha anticipación y algo de temor pues solamente conocía a la niña de fotos y una vez habíamos intercambiado dos palabras o tres por internet: "I love you", me dijo y yo le repetí lo mismo muchas veces pues hasta ahí llegaba nuestro lenguaje compartido. Fuimos pues al mediodía a buscarla en su salón de clases y su papá la encontró esperándolo. Ella, dulce como toda niña de esa edad, saltó a sus brazos y se acercó a mí con su papá. Nos dimos los besos protocolarios de los griegos -uno en cada mejilla- pero no pude dejar de abrazarla pues era diminuta y adorable. Llevaba un jardinerito de corduroy con colores entre rojo y naranja, y un bucito color amarillo. Estaba enfermita ese día y pienso que tenía hasta fiebre cuando la montamos al carro. Como si me hubiera conocido de toda su vida, ella se dejó abrazar de mí y la traje a la casa en mis brazos, como si fuera un bebé. Luego en la casa, como realmente no se sentía bien, estuvo muy consentida toda la tarde y no dudó en dejarse acariciar y cuidar. Ese día me enamoré de ella. Ella me miraba con curiosidad y me hablaba sin parar. Su papá nos traducía y así empezó nuestra amistad. Ahora miro atrás y puedo no menos que darle a Georgia el crédito de haberme enseñado mis primeras palabras importantes en griego. Ella me hizo el primer tour de la casa, en griego. Ella me mostró su habitación y sus juegos, explicándome en griego. La mejor maestra del mundo entendía que repitiéndome las palabras y mostrándome los objetos, yo no olvidaría jamás el nuevo vocabulario. Inicialmente supongo que su madre estaba un poco prevenida contra mí con respecto a su niña pero con los días las cosas se volvieron más normales y la niña venía con la frecuencia que el acuerdo entre sus padres permitía. La vi crecer y convertirse en una mujer. Su adolescencia ha sido ejemplo de que no todos los hijos son difíciles en ese duro período de crecimiento. Ella ahora es una mujer de casi 17 años que madura día a día y que se ha convertido en una gran amiga para mí. Con ella tengo muchas historias; con ella he tenido alumna y maestra; con ella he aprendido muchas cosas de Rodas y de la gente aquí. Desde los días en que yo la bañaba y le explicaba con mi griego de "Tarzán" que tenía que lavarse la "colita" y la "cuquita", ella confía en mí y espero siga haciéndolo por siempre. No niego que ahora está disfrutando de una independencia extrema muy típica de su edad y no me debe contar ni la mitad de sus historias emocionantes de los 16, pero es mi amiga y siento que no merece ser llamada "como una hija", sino como un miembro de mi familia más cercano que muchos pero muchos otros. En resumidas cuentas, mi Georgia. Continuará... |
Te cuento que se me chocolatearon los ojos.
Apenas vi el tìtulo de tu mueva obra, ma comuniquè con tu mamà para informarle que habìas vuelto.
La Susita regresa hoy a Miami, dice ha tomado infinidad de fotos.
Esperar que se organice un poco y nos las envìe.
Recibiste las foticos del recuerdo?
No me haz comentado al respecto.
A pesar de no conocer a Georgia le he cogido cariño.
Saludos para todos.
Gloria Isabel Roldàn V.