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Escrito por Diana Urrego
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Auxilio! Socorro! Mi hijo quiere ver televisión! ¿Cuántos de ustedes se han aprendido de memoria las películas infantiles que alquilan, reciben de regalo o "piratean"? ¿con la variación de los videos hechos en casa que abundan en la mía sobre todo cuando vienen las visitas de las Américas? El tema de qué debe ver un niño de menos de 12 años en televisión es uno que no puedo tratar como especialista, pero me atrevo a pensar que muchas mamás han pasado por lo mismo que yo estoy pasando ahora.
La televisión griega no brilla por su excelencia. Incluso diría que la colombiana es mucho mejor excluyendo la televisión por suscripción o el cable, que llamamos en Colombia. No tenemos cable en este momento y me alegro en parte pues tendríamos que controlar mucho más las cosas que ve Giorgos ahora que le llama tanto la atención ver tantos colores y sonidos, y hasta idiomas!De modo que estamos sujetos a elegir entre pocas alternativas: Las películas infantiles que ya me sé de memoria con diálogos y todo. No supero a mi hijo que oyendo de lejos la música que suena en una escena, sabe exactamente qué está pasando. El promedio de veces que ve la misma película es de 2 a 10 veces por semana.Los videos caseros donde el protagonista es muchas veces él mismo pues su mamá -yo- no deja nunca de incluir sus proezas en la cinta. Estas también ya nos las sabemos de memoria y las repetimos en el idioma en que se presenten. Ya hemos llegado al punto de sentir que las visitas del pasado verano, no se han ido. De la misma manera hemos aprendido todos los poemas que dijeron sus compañeros en la presentación navideña. La televisión: puedo defender solamente un canal nacional que incluye documentales de National Geographic donde un cocodrilo devora a una cebra y mi hijo al ver el ataque me dice: "mamá, se dañó". Se refiere, claro está, a la cebra y es ahí donde decido empezar a jugar con él cualquier otra cosa para que se le pase el susto que estoy segura, le da. La televisión es un medio que incluso a mí como adulto me cansa. Podría ver películas o documentales sin parar, pero repito que cuando no se los ve en televisión de cable, hay que sufrir y padecer esperando que pasen los interminables comerciales.
Continuando con el tema de mi hijo y la televisión, cuando el programa es "adecuado" para menores, añado que esta habilidad de memorizar en los pequeños se puede convertir en una tortura. Ya ha aprendido algunos "gingles" y conoce el nombre del Primer Ministro griego, sin que le interesen ni los productos ni la política de su patria. Tiene entre sus programas favoritos uno que se burla de todos los personajes y sucesos políticos actuales, pues el personaje que lo protagoniza es un tipo vestido de traje griego del pasado: con faldones y mucho pelo, bigote de brocha y con una voz realmente graciosa. Ustedes se preguntarán; ¿Y por qué ve tanta televisión? Pues porque -y eso es otro tema para otro día- en invierno no hay mucho más que hacer en Rodas y hablo casi exclusivamente de las horas en que dicto mis clases. No creo que estemos creando un monstruo televidente; al menos eso espero. Es inevitable, cuando se vive en la ciudad, que un niño vea televisión cuando ya se han chocado todos sus carritos de juguete y se ha cansado de dibujar, armar barcos con Lego, asaltar el cajón de los chocolates o vaciar las materas de tierra con sus tractores y retroexcavadoras. |
En verdad esto no le ddeja a uo escribir mucho....
Osease mi queridisima hermana, que si por allá llueve, por acá no escampa.
Por el lado de la más chica, Sofía, mantiene su pasión por el Canal Discovery Kids: al sonido de las canciones de Barney, Hi-5 y Lazy Town, se pone de una emoción amarilla.
Las primeras (Manuela y Valeria) con su Disney Channel a toda hora, que berraquera, se ven películas hasta 8 veces, se saben el orden de los programas y hasta se "programan" para ver repetida una película. (Continua)